Presentación de “Plasma Virago” en Alcorcón

cartelpresEl sábado 29 de agosto, tuvo lugar en la caseta de Ganar Alcorcón, ubicada en el recinto ferial durante las fiestas de la localidad, la presentación del poemario de Shangay Lily Plasma Virago (vida y obra de un poeta homociborg anticapitalista). El evento contó con la presencia, como presentadora, de la activista y fundadora de Madres Contra la Represión, madre de Alfon y amiga personal del artivista, Elena Ortega.

Una hora antes, el colectivo Cogam realizó un interesante coloquio sobre las agresiones homófobas y la necesaria legislación que debería evitarla o castigarla. Poco después se iniciaría la presentación alcorconita del poemario de Shangay Lily.

Se abrió la presentación con una emotiva entrega a Elena Ortega de un graffiti de Alfon que varios artistas habían realizado esa mañana dentro de una convocatoria graffitera de Ganar Alcorcón. Elena se sintió conmovida por el gesto y recordó que su hijo injustamente encarcelado solía acudir todos los años a jugar el partido de fulbito antiracista de Alcorcón. Aquí podéis ver el emotivo momento:

A continuación Elena comenzó su presentación.

Tras las palabras de la activista fue el artivista el que tomó la palabra para debatir varios temas de los que habla su libro. En principio habló de anticapitalismo, del filósofo Gilles Deleuze y su término “libros máquina de guerra” que el artivista cree que define su poemario.

En su encendido alegato en favor de la compra del poemario como otro modo de combatir y apoyar su lucha, Shangay habló de los desahucios como modo de opresión y el jugoso negocio que los bancos tienen montado con las viviendas sociales, los desahuciados y los préstamos. Un negocio que sólo desafió la consejera de Fomento y Vivienda de Andalucía Elena Cortés y por ello fue difamada y acosada.

También tuvo palabras para denunciar la peligrosa utilización de la bisexualidad como un modo de invisibilizar la homosxualidad y acabar equiparándola con la heterosexualidad. Un tema que trata en su libro futurista.

Igualmente peligrosa, y denunciada por el activista, es la tendencia actual de negar las violaciones y manipular las denuncias falsas como un modo de mantener y justificar el machismo y desmontar los escasos avances que en la asistencia a mujeres violadas se han creado. Mencionó especificamente el caso de la joven violada en la Feria de Málaga en 2014 y que acabó siendo acosada legalmente.

Durante el acto, tuvo tiempo el artivista de explicar cómo desactiva las luchas el capitalismo.

Finalmente, pasó a leer varios poemas de su libro. Aquí vemos No habrá protestas.

A continuación recitó su poema Disidencia controlada que señala a las falsas revoluciones y revolucionarios controlados por el sistema para evitar las verdaderas revoluciones.

La animada velada acabó con la lectura del poema, dedicado a los verdaderos luchadores y luchadoras, negados como extremistas, Invisibles.

Acto seguido, el escritor firmó ejemplares de su libro, exquisitamente editado por Huerga & Fierro.

Feria del Libro Madrid 2015

11118045_10152981988147428_6514951315657125496_nPlasma Virago fue presentando en la feria del Libro de Madrid los sábados 6 y 13 de junio de 18.30 a 21.30 horas en la caseta 308 que ocupa la editorial Huerga & Fierro. Por la caseta pasaron numerosos amigos y curiosos que se hicieron con esta pequeña joyita llegada del futuro.

Con la compañía de sus editores, Charo Fierro y Antonio Huerga, Shangay Lily firmó numerosos ejemplares y posó para una inacabable sesión de fotos de curiosos que le recordaban de su paso por la televisión. La sorpresa ante la nueva obra de este inclasificable autor (que sigue a su antología teatral La vida en rosa, en rojo y en violeta, publicada en 2013 por Atrapasueños y a su novela Machistófeles, publicada en 2002 por Punto de Lectura) fue evidente. Muchos visitantes preguntaban extrañados desde cuándo escribía “la drag de la tele”. Teniendo en cuenta que debutó en 1999 con su mordaz Hombres y otros animales de compañía, a la que siguió su primera novela propiamentete dicha, Escuela de glamour (Plaza & Janés, 2000), y un ensayo sobre la homosexualidad masculina irreverentemente titulado Mari, ¿me pasas el poppers? (Debolsillo, 2002), son comprensibles las quehjas del autor que siempre ha sido tratado como un maldito en el mundo literario a pesar de sus ya seis obras publicadas.

He aquí algunas de las instantáneas captadas durante la divertida firma.

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Shangay Lily con Antonio Huerga en la caseta 308 de Huerga & Fierro
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Shangay Lily con Charo Fierro en la caseta 308 de Huerga & Fierro
Hubo tiempo para apasionados besos en la Feria del Libro.
Hubo tiempo para apasionados besos en la Feria del Libro.
Shangay Lily se reencuentra con su amiga la escritora Cristina Morató. Tiempo de risas.
Shangay Lily se reencuentra con su amiga la escritora Cristina Morató. Tiempo de risas.

Aníbal Malvar reseña ‘Plasma Virago’ en Público

Shangay mordaza

Mientras entra en vigor la ley mordaza, esa que nos puede costar 30.000 euros de multa por intentar detener un desahucio u okupar un edificio para habilitar un comedor de niños pobres, se cuela por la ventana de mi chabolo el último libro de Shangay Lily como una golondrina acalorada. La golondrina se llama Plasma Virago, vida y obra de un poeta homociborg anticapitalista, y está emplumada por la editorial Huerga&Fierro. Como todas las golondrinas intrusas, se golpea contra las paredes y los cristales sin saber salir, rompe alguna bombilla, tira un cenicero y se caga sobre el canto del libro de un poeta asustado. Los libros sobre libertad siempre nacen cautivos.

Ya no habrá callejones.
La lluvia no mojará nuestros clandestinos paseos.
Aquellas blandas conspiraciones ante un capuchino
servido en un terraza de moda no volverán.

Canta la golondrina para conjurar su terror.

Pero nadie conoce a nadie que haya vuelto.
Se murmuraba en los foros del antiguo internet,
antes de que lo privatizaran, que un tal Gagarin jr. volvió.
Y lloraba día y noche. Y no sabía explicar.
Había olvidado ser humano.
Solo repetía con ojos desorbitados:
“Es bueno. Todo es bueno”.
Y lloraba día y noche. Sin parar.

Al final la golondrina de Shangay se quedó a vivir en casa, porque uno no debe dejar que vagabundee por ahí tanta tristeza o tantas ganas de pelea.

Nuestros cuerpos fueron atravesados por bayonetas,
por misiles, por crucifijos, por sables, por alambradas.

Conocí a Shangay Lily hace algún tiempo, no demasiado, y lo primero que hizo fue echarme una gran bronca.

–A ver, niña -me llama niña a menudo–. Una drag-queen no es un travesti. Un travesti es un señor que se disfraza de señora. Una drag-queen es una revolucionaria con un mensaje.

Shangay me hizo comprender poco a poco que la lucha por los derechos de los homosexuales no es algo social ni sexual ni fashion ni literario ni postural sino político. Que es, me ha venido a decir, un capítulo más en el asunto de lucha de clases.

–De verdad, hija. Es que no te enteras de nada.

Nosotros conquistamos tus derechos.
Y cuando agonizaba nuestro tiempo,
entre ignorados temblores de muerte
descubrimos que nunca nos visteis.

Plasma Virago, el poeta de este libro, es un personaje excepcional. Nació en el siglo XXIV, época en la que el Estado de Israel vindicaba sus derechos sobre Nueva Gaza en la Luna. “El Tribunal Interplanetario de Justicia había dictado varios decretos que daban derecho al estado de Israel para reclamar territorios históricamente ligados con el pueblo judío. La explicación de que al haber sufragado el estado de Israel el transporte de los palestinos desde Gaza hasta Nueva Gaza en la Luna, el territorio tenía lazos con el pueblo judío”.

Pero un atentado, no reivindicado jamás, mató a los padres de Plasma Virago y a él le tuvieron que reconstruir parte del cerebro, tronco y brazos y se convirtió en un cíborg. Durante su recuperación, leyó libros olvidados, no codificados, y después inspiró “la mayor revolución de la historia a través de la poesía”.

Era el de cíborg un tiempo como éste, en el que “hacía ya mucho que la política se consideraba un error de la humanidad que había causado más problemas que beneficios. Ya en el siglo XXI una poderosa generación de filósofos había desechado la división de la política en izquierdas y derechas como una trampa anti-revolucionaria […]. La economía sustituyó a la inefectiva política y consiguió expresar con mayor certeza las necesidades y demandas de una población ajena a ideologías polarizadas”.

“Las religiones aspiran a hipnotizar en masa a la población, para distraerla de sus verdaderos problemas y convertirlos en los autómatas que mis amigos robots jamás serían”, escribía el homocíborg cuando ya “una ley de 2254 había prohibido cualquier manifestación atea como agresión al sentir general”.

Plasma Virago se desconectó una tarde, antes de que sus ideas revolucionaran a seres humanos, cíborgs y robots. Me moriré en París con aguacero, leía a César Vallejo antes de arrancarse las pilas, supongo.

Me despierto hoy con la extraña premonición de que mi golondrinita intrusa ha amanecido muerta. Pero no. Ahí está. Asomada a la ventana. Supongo que tendré que reeducarla para que no se deje ver tan descaradamente. Su sola presencia me puede suponer 30.000 euros de multa desde hoy, y no están los tiempos como para dispendios becquerianos. Ya sabía yo que, tarde o temprano, mi amigo o amiga o como quiera decirse Shangay Lily me iba a meter en algún lío.

Presentación de Plasma Virago

Plasma Virago portada def

Shangay Lily presentará en la próxima Feria del Libro de Madrid su primer libro de poesía, Plasma Virago (vida y obra de un poeta homociborg anticapitalista). El evento tendrá lugar los sábados 6 y 13 de junio de 18.30 a 21.30 horas en la caseta 308 que ocupa la editorial Huerga & Fierro, responsable de publicar este rompedor libro que dará mucho que hablar.

La izquierda desactivada, los movimientos sociales, la disidencia controlada, el feminismo boicoteado, la brutal represión policial, la bisexualidad de moda, la homosexualidad y la homofobia negadas, el genocidio en Gaza, las criminales políticas de Israel, el capitalismo, el anticapitalismo, la República, las cunetas que esconden a desaparecidos, la religión opresora, la identidad dividida, los cíborgs, la diferencia, la igualdad tramposa, los robots homosexuales… muchos son los temas que este libro toca con la mirada única e irrepetible de Shangay Lily. ¿O acaso es el propio Plasma Virago el que ha escrito estos angustiados poemas desde el siglo XXIV?

Plasma Virago (vida y obra de un poeta homociborg anticapitalista) no quiere ser un simple libro de poesía, sino lo que Deleuze llamó un libro máquina-de-guerra (frente a lo que también describió como libro aparato-de-estado1). Ajeno a los géneros estandar, Plasma Virago es en realidad un híbrido entre narrativa (la vida de Plasma Virago, analizada en la introducción) y poesía, la que el revolucionario homociborg dejó antes de autodesconectarse en el año 2420 (la vida de Plasma fue relativamente corta en comparación a otros cíborgs —con una media de vida de 280 años—, tan sólo 128 años, 108 desde su tecnificación en 2312). Técnicamente, el autor es Shangay Lily, pero en realidad sólo quiere ser el editor de una obra que surgió en el futuro y que consiguió lo que un siglo de política nunca había logrado: derrocar al capitalismo.

Plasma Virago es un sueño largamente acariciado. Podéis averiguar más de su prodigiosa vida en la rigurosa biografía que un experto de su tiempo escribió para la introducción del libro. Parte de esa introducción la tenéis en la pestaña Plasma Virago.

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[nota 1] Axioma 1: La máquina de guerra es exterior al aparato de Estado. Proposición 1: Esta exterioridad se ve confirmada en primer lugar por la mitología, la epopeya, el drama y los juegos. Problema I: ¿Existe algún medio de conjurar la formación de un aparato de Estado (o de sus equivalentes en un grupo)? Proposición II: La exterioridad de la máquina de guerra es igualmente confirmada por la etnología (homenaje a la memoria de Pierre Clastres). Proposición III: La exterioridad de la máquina de guerra también es confirmada por la epistemología, que deja presentir la existencia y la perpetuación de una “ciencia menor” o “nómada”.